
¡Una medalla, mamá!, gritó emocionada y sentada en el suelo de la pista la tenista española Anabel Medina al mundo entero que en esos momentos estaban presenciando el partido que le daba paso, junto a Virginia Ruano, a la final de los Juegos Olímpicos de Pekín, tras imponerse a las chinas Zi Yan y Jie Zheng (6-4 y 7-6 (5)). Anabel Medina y Virginia Ruano están a punto de jugarse el oro en pekín.

































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